Cuando crees estar bien pero no lo estás

por | May 30, 2025 | Boletin

Hace poco, una noticia recorrió los medios en España: una mujer en Cádiz fingió ser muda durante más de 16 años. Sí, más de una década viviendo como si no pudiera hablar. Todo comenzó tras una supuesta agresión laboral. A partir de ahí, simuló no tener voz y logró engañar a médicos, instituciones y conocidos. Recibía una pensión por incapacidad y llevaba una vida aparentemente normal, aunque basada en una mentira que ella misma conocía muy bien.

Pero un día fue descubierta. Investigadores la grabaron hablando por teléfono y gestionando su vida diaria sin limitaciones. La farsa cayó. El sistema abrió un proceso judicial. El fraude quedó al descubierto. Su vida de ficción se terminó.

Y sin embargo, esta historia deja una inquietud aún más profunda: ¿qué pasa cuando alguien vive en una mentira… pero no lo sabe?

La mujer de Cádiz actuaba. Ella sabía que estaba fingiendo.
Pero hay otro tipo de engaño, mucho más común y mucho más peligroso: el autoengaño.
Crees que estás bien, y no lo estás. Crees que estás seguro… y no lo estás.
Y lo peor: no lo sospechas.

Este tipo de engaño no se descubre con cámaras ocultas.
No se destapa en un juicio.
Solo sale a la luz cuando es demasiado tarde.

Muchas personas viven hoy convencidas de que están en Cristo.
Participan en reuniones.
Oran.
Conocen versículos.
Incluso sienten paz.
Pero nunca han sido hechos uno con Él.

No se trata de si sabes cosas sobre Jesús.
No se trata de si tu vida ha cambiado por fuera.
Ni siquiera de si has tenido experiencias emocionales que asocias con Dios.

Se trata de una sola cosa:

¿Estás verdaderamente en Cristo… o solo has aprendido a parecerlo?

Jesús habló de esto con claridad:

“Muchos me dirán en aquel día: ‘Señor, Señor…’ y yo les diré: ‘Nunca os conocí’.”
(Mateo 7:22-23)

¿Te das cuenta? No eran ateos. No eran enemigos de Dios.
Eran personas religiosas, convencidas de que estaban en el camino…
pero no estaban en Él.

Y esto no debería provocarte miedo emocional.
Debería empujarte a la verdad.
A revisar si tu seguridad está basada en la obra de Cristo o en tus emociones, tus costumbres o tu religión.

No hay engaño más profundo que el de creer que estás salvo… sin estarlo.
Es como dormir en una casa en llamas, sintiéndote cómodo, sin saber que el fuego te rodea.
Y todo porque te creíste una historia… una historia que suena bien, pero que no es verdad.

La buena noticia es que aún estás a tiempo.
El problema no es haber vivido engañado.
El problema es permanecer en ese engaño.
El problema es no detenerte a comprobarlo.

Por eso hemos preparado un breve informe. No para condenarte.
Sino para ayudarte a ver lo que quizás nadie se atrevió a mostrarte.
Preguntas claras.
Verdades sin disfraz.
Y una sola meta: que no sigas creyendo lo que no es,
y puedas, de una vez por todas, estar verdaderamente en Él.

Antes de seguir con tu día, hazte esta única pregunta:

¿Estoy realmente en Cristo… o solo me lo he creído?

Descárgalo aquí

https://somoslaluz.com/en-cristo

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